Monday, November 05, 2012
El curso era de...
A ver como les explico...
Hace poco regrese de viaje y me llamo la atención que la mayoria de las personas, al enterarse que estaría fuera varios días lo primero que preguntaban era si iba a tomar algún curso, algún diplomado, etc.
Al principio respondí con naturalidad que no, que solo salía de viaje, por lo que vi en sus caras, no entendían el punto y casi siempre continuaban con la pregunta "pero y a qué va entonces?"... Ahí fue cuando empece a considerar que tal vez mis planes eran extremadamente mundanos, que debía haber algo más espiritual como propósito, que debía elevar mis razones y bla, bla, bla. Pero como siempre, hice lo que mejor me sale... "Ser Yo!", así que seguí con mis razones poco etéreas para ir de viaje, sin tomar prestadas las de nadie.
En el momento me vi en la necesidad de reflexionar sobre mis tan mundanas razones, saque cuentas y tome nota. Empecé por lo básico, porque tengo la necesidad de viajar? Eso es fácil! no tengo la práctica de quedarme mucho tiempo en el mismo lugar y ahora que resido en el mismo punto geográfico tengo que viajar cada cierto tiempo, creo que a estas alturas es un hábito y un catalizador; además tengo la firme creencia de que estar demasiado tiempo en el mismo lugar te hace incapaz de comprender nuevas cosas, siento que es bueno que otras realidades nos confundan de vez en cuando, ya que cuando lo resolvemos es como si encontraramos otro pedacito de nosotros mismos.
Y bueno, fue así como llegue a la razón más importante, por lo menos para mí, y es que al fin y al cabo ¿no se trata de eso la vida? De ir por ahí aprendiendo lecciones, eso la convierte en todo un curso, donde en muchos casos tenemos materias optativas y otras que no interesa si queremos recibir o no, ¿que seriamos si no tenemos la capacidad de aprender, que mejor lugar que la vida real?.
Me propuse que al final del viaje resumiría mis lecciones, que las escribiría, tal vez hasta le sirven a alguien más. Así que aquí estoy, ya fui, ya regrese, ya tome mi curso y aprendi que:
1. Jetlag es eso que te da después de perseguir el atardecer por tres horas consecutivas, pero el espectáculo vale la pena!
2. Que es un hecho, el Mundo es redondo y al paso que vamos ojala y también rebote.
3. Siempre hay crisis y hablar de crisis... Da crisis! A pesar de esto es increíble la cantidad de tiempo que todos dedicamos a señalar que es lo que no estamos haciendo para solucionarlo, o quién seguramente tiene la culpa, cuanto durará y si estaremos ahí para verlo; y son tan pocos los que se detienen a pensar que pueden hacer ellos, cómo resolver lo que si tienen entre manos, si tan siquiera fueramos capaces de destinar toda esa energía de quejas y sugerencias para los demás en buscar soluciones que nosotros pudieramos ejecutar pues seguramente no ten... No, no, iba a decir que no tendríaamos crisis pero siempre hay, ¡pero probablemente sería una por exceso de soluciones y propuesta efectivas!
4. La relatividad es tan absoluta que nuestro Norte depende de que tal al Sur consideremos que estamos parados, que cuando empezamos a sufrir porque el lunes empieza en otro están agradeciendo que ya termino, que todos somos extranjeros a los ojos de alguien mas.
5. La diarrea del viajero no existe, lo que tenemos es mala flora del turista.
6. Somos ese huésped mal educado y nada agradecido del Mundo, que con el tiempo se le olvida que solamente es un invitado y que debe dejar todo igual o mejor de lo que se le entrego.
7. No hay un lugar en el Planeta donde no haya peligro, es algo que no podemos controlar, sin embargo me dí cuenta que no es eso lo que nos paraliza, lo que nos hace encerrarnos... Es el miedo y ese si lo podemos controlar.
8. Me di cuenta que ningún momento se repite, ni buenos ni malos, que debemos estar ahí para vivirlos, que siempre pasan, que debemos aprender a enojarnos menos, a reirnos más.
9. Que en vez de estar buscando realidades más bonitas, deberiamos encargarnos de hacer nuestra realidad más bonita.
Thursday, February 16, 2012
ESTO DE SER PSICÓLOGO… sin barita mágica, ni bola de cristal.

A ver, cómo les explico...
Cada vez que una persona que nunca ha acudido a un Psicólogo se sienta frente a mí, en la clínica, no puedo evitar preguntarle: “¿sabe cómo funciona esto, tiene alguna idea acerca de la terapia?”, y hasta la fecha he recibido tantas respuesta que ni siquiera se acercan a la realidad de lo que pasa en la Psicología Clínica o de qué hacemos los Psicólogos Clínicos.
A esta pregunta, siguen una seria de aseveraciones, las cuales en su mayoría se basan en un conjunto de datos obtenidos como producto de una ardua investigación basada en toda una muestra significativa de series de televisión o películas recientes. Las más frecuentes son: “Ud. me va a decir que hacer con tal o cual cosa”, “es que Uds. los Psicólogos están adiestrados para saber qué es lo que uno piensa”, “quiero que me diga si mi relación vale la pena”, “para que Ud. resuelva mi problema”, “para que me diga si esto es bueno o malo”, entre otras. En esos momentos entro en un serio dilema, si dar una muestra de realidad o mantener las expectativas de mis pacientes haciendo uso de los poderes mágicos que me atribuyen; pero siempre gana la primera, así que inevitablemente me abstengo de decir que pienso que debe hacer con su vida y obligarlo a pensar en que quiere hacer con su vida; no saco mi bola de cristal y mejor lo obligo a hacer un inventario que le permita tomar decisiones sobre su futuro; no le doy un discurso sobre moralidad y le hago entender que todos funcionamos bajo diferente normas, que en la consulta lo bueno y malo se define en base a cuantos beneficios y costos le reporta.
Realmente el trabajo del Psicólogo Clínico es tan diferente a todos los cuentos que escucho constantemente, así que voy a tratar de explicar cómo veo mi trabajo. Considero que los Psicólogos nos entrenamos para hacer un poco de todo, pero nuestro campo de trabajo es la mente de las personas que recurren a nosotros, hacemos un poco de Colocación de Personal para toda esa gente que tiene la sensación de, como decía Miguelito, que “la vida no debería echarlo a uno de la niñez sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud” nosotros nos encargamos de que encuentren no solo un puesto, si no uno a la medida. También tenemos un poco de Ferreteros, ya que es nuestro labor encargarnos de que por medio de la terapia cada paciente pueda adquirir toda una serie de herramientas para solventar la situación que lo llevo a la consulta y muchas otras que se puedan presentar a lo largo de su vida. En ocasiones somos Abogados Defensores, que ante todas las culpas que el paciente se atribuye nos dedicamos a ponerlos en entredicho y confrontarlo con la evidencia. Por un momento funcionamos como Amplificadores, ya que le enseñamos a ser ellos, pero a todo volumen. En ocasiones hasta dirigimos tráfico aéreo para que cada uno entienda que para todos los sueños que tiene, si son necesarias alas, pero al fin de cuentas tiene que sacar el tren de aterrizaje y tener alguien que le haga señas desde el suelo. A veces somos dosis de realidad concentrada, que les enseñamos que la vida no es como los cuentos, el que Ud. se crea princesa no vuelve a su suegra una bruja y que si busca príncipe azul está perdiendo el tiempo porque seguro que a la primera lavada le destiñe, además que no debe quejarse tanto de su pareja porque todos tenemos cara de accidente aéreo a las 6 a.m., no solo ella o él. Somos su Encargado de Bodega, que le ayuda a hacer un inventario exacto de sus recursos que había tenido tan guardados que ni siquiera recordaba que existían.
Podría seguir por páginas y páginas mencionando nuestros diversos oficios, pero algo que creo que poco sale a colación es lo que nosotros, al fin y al cabo, por más Psicólogos que seamos, aprendemos de cada persona que deposita su confianza en nuestras manos, cómo cada uno de ellos nos enseña lo fuerte que somos todos, lo capaces, que es poco lo que nos limita y mucho lo que nos limitamos, que cuando no tenemos nada que perder todo es ganancia, que al final es importante caernos simpáticos a nosotros mismos porque de los demás nos podemos alejar, de nosotros mismos no; nos dan lecciones que hay mil maneras de lograr imposibles. Así que a todos los que alguna vez me preguntan si nosotros los Psicólogos no nos aburrimos de oír problemas, entiendan que no se trata de eso, nosotros buscamos soluciones y aprendemos sobre lo que todos somos capaces, cada día de nuestras vidas.
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